El PBI de EE.UU. habría crecido 5,4% en el cuarto trimestre de 2025 según la Reserva Federal de Atlanta, lo cual representa más de 1 punto por encima respecto al nivel de expansión del trimestre anterior (4,3%).
Al mismo tiempo, por primera vez en más de 20 años, las exportaciones norteamericanas superaron nítidamente a las importaciones. En consecuencia el déficit comercial se redujo significativamente.
Esta notable expansión fue precedida por los resultados del tercer trimestre, en el cual el déficit comercial se redujo en más de 3 puntos respecto al segundo, en tanto que se contrajo a US$ 29.400 millones en el mes de octubre, el menor en 16 años.
Esto se contrapone con el hecho de que el déficit comercial norteamericano había sido en 2023 de más de US$ 120.000 millones, lo que implica una reducción de más de tres cuartas partes en 2025.
La secuencia del auge de la economía norteamericana el año pasado es profundamente reveladora de las características del fenomenal boom económico que está en marcha en la primera economía del mundo: en el primer trimestre el PBI se contrajo 0,5% interanual, en el segundo creció 3,8%, trepó 4,3% entre julio, agosto y septiembre, y desde allí saltó 5,4% en los últimos tres meses del año.
El rasgo común de los últimos tres trimestres de 2025 es un crecimiento sostenido de las exportaciones de 9%, mientras que las importaciones cayeron sistemáticamente 5% en la misma etapa. Esto significa que el saldo favorable del comercio internacional de la economía norteamericana le agregó 1,6 puntos porcentuales al alza de 4.3% del tercer trimestre. Y todo esto sucede mientras el gasto de los consumidores se mantiene vigoroso por la caída de la inflación a 2,7% anual y al aumento sostenido de los salarios reales, que crecen por encima del nivel general de precios.
El boom económico de EE.UU. que está en marcha ha sido incentivado por una reducción de 30% en los impuestos federales que entró en vigencia el 1° de enero, acompañado por una drástica desregulación de la actividad, especialmente centrada en los sectores de la alta tecnología (Silicon Valley) y del sistema financiero (Wall Street).
Esta notable expansión económica es ante todo un boom de productividad, quizás el más importante de la historia norteamericana, que es arrastrado y guiado por la revolución tecnológica de la inteligencia artificial, la más profunda y abarcadora del sistema capitalista desde la primera Revolución Industrial (1780/1840).
Esto significa que el 5,4% de expansión del cuarto trimestre se transforma, en el contexto de una economía mundial en expansión, en el piso de un boom económico de envergadura global, porque coincide – en la estimación de Jensen Huang, director ejecutivo y titular de Nvidia – con la transformación de todas las regiones y actividades del mundo en los próximos 10 años, como resultado directo de la nueva revolución tecnológica de la inteligencia artificial.
El análisis adelantado por la Reserva Federal de Atlanta indica que el alza del cuarto trimestre hace que la economía norteamericana tenga un producto de US$ 30 billones en menos de 2 años, y se aproxime a los US$ 35 billones en 2035.
En las raíces de la acumulación capitalista hay una fusión entre lo político y lo económico. Esto hace que la reestructuración del sistema mundial, ante todo en materia de comercio e inversiones, que está realizando EE.UU. en este momento con el presidente Donald Trump es al mismo tiempo la expresión de un excepcional poder político y militar.
El ejemplo notable de ésto es la decisión tomada por Trump de reintroducir a las mayores reservas de petróleo del mundo, que son los 300.000 millones de barriles de crudo de que dispone Venezuela, en un boom petrolero de alcance global con la mediación de las grandes transnacionales del petróleo norteamericano, que deberán invertir para eso una cifra no menor a US$ 100.000 millones.
A ésto hay que sumarle el hecho de que EE.UU. recibió en 2025 más de US$ 18 billones de inversiones provenientes del mundo entero, ante todo de los grandes países petroleros del Golfo Pérsico – Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar -, con la particularidad de que éstos destinan más de 80% de sus recursos al despliegue en EE.UU. de la infraestructura básica de la inteligencia artificial.
Esto significa, en breve síntesis, que EE.UU. por primera vez en su historia recibe más capitales del exterior que los que coloca en el sistema mundial y ésto es la obra esencial de la completa integración del sistema que ha realizado la revolución de la técnica, en la que la primera y fundamental consecuencia es que el “adentro” y el “afuera” no existen más.
En suma, lo que está sucediendo en EE.UU. con su extraordinario poder político y militar es que el fenómeno del liderazgo de Trump se ha híper-potenciado por el boom de inversiones cruzado con la revolución tecnológica de la inteligencia artificial. Este es el punto crucial del acontecimiento central de esta época de la historia del mundo.
