En un movimiento que reconfigura el tablero en la Cámara alta, la senadora por Córdoba Alejandra Vigo formalizó este martes la constitución del interbloque “Impulso País”, un espacio que reúne a siete legisladores de distintos orígenes políticos pero con una estrategia común: apoyo crítico al Gobierno nacional y perfil federal.
El nuevo armado estará presidido por Carlos «Camau» Espínola y suma, además de Vigo y Espínola (Provincias Unidas), a los senadores del PRO Enrique Goerling (Misiones), Andrea Cristina (Chubut) y Maria Victoria Huala (La Pampa), junto a Edith Terenzi (Despierta Chubut) y Beatriz Avila (Independencia-Tucumán).
Según el comunicado fundacional difundido tras la constitución formal del espacio, el interbloque se define como una construcción “con visión federal y productiva” que buscará “coordinar una agenda legislativa que priorice el desarrollo regional, el trabajo y la búsqueda de consensos racionales en el Congreso”.
Fresneda contra el eventual traslado de la Secretaría de Derechos Humanos: «Tiene mucho que ver con lo que ellos llaman batalla cultural»
El texto agrega que “Impulso País se constituye como una herramienta legislativa al servicio del crecimiento de las provincias y el fortalecimiento de las instituciones nacionales”, en un claro intento de posicionarse como bisagra en votaciones clave.
La jugada no es menor en términos políticos. Vigo, que ha marcado diferencias discursivas con algunas iniciativas oficiales, acompañó recientemente la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo —que ahora deberá volver al Senado para su aprobación definitiva— y también votó a favor de la Ley Bases. Esa combinación de respaldo parlamentario y distancia retórica perfila al nuevo interbloque como un actor dispuesto a negociar, pero con agenda propia.
Con siete integrantes, “Impulso País” podría convertirse en pieza determinante en un Senado donde cada voto cuenta y donde las mayorías suelen construirse más por ingeniería política que por alineamientos automáticos. En tiempos de fragmentación, el federalismo vuelve a ser bandera y herramienta.
