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Antes de terminar la carrera de Diseño Industrial, Magdalena Ponce de León tenía claro que quería dedicarse a la producción de objetos. Empezó de a poco, haciendo en su casa tiradores de cerámica, en lo que fue la prehistoria de Blau, su celebrada marca de piezas de cerámica de diseño simple y gran trabajo artesanal que comparte con su marido, Gonzalo Costal, encargado de la estrategia económica de este proyecto en expasión.
«Voy en contra del consumo descartable. Me parece importantísimo que volvamos a los objetos duraderos, esos que se pueden reversionar y tener diferentes vidas.»
Magdalena Ponce de León, creadora de Blau Co.
Como muchos proyectos exitosos, el de Magdalena también nació de saber identificar una oportunidad: “Me di cuenta de que en Tucumán faltaban industrias abocadas al diseño de producto, que había demanda y que podía apuntar ahí”. Pronto, no solo comercializaba sus piezas en el norte del país, sino que le llegaban pedidos de clientes particulares y de interioristas destacados desde distintos puntos de la Argentina.
Abrirse al mundo
En 2022, con las mismas ganas de probar que le habían dado origen a Blau, Magdalena se instaló un año en Valencia junto con su marido y sus hijas. “Fuimos a investigar, a abrirnos al mundo”. Una vez allí, los encargos no tardaron en aparecer, lo que los alentó a poner una sucursal, explorar otras variantes del negocio y llegar a clientes que, además de sus sus colecciones, querían piezas personalizadas. “Si una persona hace un café de especialidad con tanta dedicación, no quiere ponerlo en cualquier taza, quiere tener algo que realmente le sume a su producto. Ahí entramos en juego para darle valor agregado a la pieza, pero manteniendo la esencia de Blau”.
Ver el interés que generaba su trabajo en Europa les dio el impulso necesario para inscribirse en la edición 2024 de la feria de Milán. Para su alegría, resultaron ser uno de los cuatro proyectos argentinos seleccionados para participar del prestigioso Salone Satellite, un espacio destinado a los diseñadores emergentes. “Milán supone una apertura al comercio y al diseño internacional impresionante, fue una gran oportunidad”.
“En el stand de la feria de Milán, armamos tótems que la gente podía intervenir. Lo interesante es que se les ocurrían formas de apilarlos que nosotros no habíamos pensado, y así le daban el último toque a la pieza”.
“Elegimos Blau porque nos encanta el peso de sus piezas, sus líneas simples y sofisticadas a la vez. Si bien amamos la cerámica gres en todas sus formas, Magdalena Ponce de León y Gonzalo Costal logran llevar esta técnica a otro nivel: es difícil definir si lo que se destaca es la materialidad, sus formas o los diferentes esmaltados. Sin importar su color, uso o tamaño, en cualquier espacio que incorporamos un objeto de Blau aportando armonía y gracia, sin competir con el entorno”, dice Fernanda Malvitano, dueña y curadora de Intervista, local de diseño a puertas cerradas en San Telmo.
La versatilidad de las piezas hace a la esencia de Blau. “No queremos crear productos limitantes, sino que tratamos de que se puedan combinar: es también parte de hacer algo para toda la vida. Hay un trabajo tan preciso y con materiales tan nobles, que buscamos esa atemporalidad”, concluye Magdalena.